22 de marzo de 2012

¿Cuánto tarda en degradarse?

4000 años - La botella de vidrio, en cualquiera de sus formatos, es un objeto muy resistente. Aunque es frágil porque con una simple caída puede quebrarse, para los componentes naturales del suelo es una tarea titánica transformarla. Formada por arena y carbonatos de sodio y de calcio, es reciclable en un 100%.

Más de 1000 años - Los componentes de las pilas son altamente contaminantes y no se degradan. La mayoría tiene mercurio, pero otras también pueden tener zinc, cromo, arsénico, plomo o cadmio. Pueden empezar a separarse luego de 50 años al aire libre. Pero permanecen como agentes nocivos.

1000 años - Los vasos descartables de polipropileno contaminan menos que los de unicel. Pero también tardan en transformarse. El plástico queda reducido a moléculas sintéticas; invisibles pero siempre presentes. 

100 a 1000 años - Las botellas de plástico son las más rebeldes a la hora de transformarse. Al aire libre pierden su tonicidad, se fragmentan y se dispersan. Enterradas, duran más. La mayoría está hecha de tereftalato de polietileno (PET), un material duro de degradar: los microorganismos no tienen mecanismos para atacarlos.

También los disketes se encuentran formados por plástico y metal en su exterior. Su interior cuenta con una delgada película magnética. Todos estos materiales son difíciles de degradar de manera natural.

300 años - La mayoría de las muñecas articuladas son de plástico, de los que más tardan en desintegrarse. Los rayos ultravioletas del sol sólo logran dividirlo en moléculas pequeñas. Ese proceso puede durar cientos de años, pero desaparecen de la faz de la Tierra.

200 años - Los tenis (zapatillas deportivas) están compuestos por cuero, tela, goma y, en algunos casos, espumas sintéticas. Por eso tienen varias etapas de degradación. Lo primero que desaparece son las partes de tela o cuero. Su interior no puede ser degradado: sólo se reduce.

150 años - Las bolsas de plástico, por causa de su mínimo espesor, pueden transformarse más rápido que una botella de ese material. Las bolsitas, en realidad, están hechas de polietileno de baja densidad. La naturaleza suele entablar una "batalla" dura contra ese elemento. Y por lo general, pierde.

Más de 100 años - Los corchos de plástico están hechos de polipropileno, el mismo material de los popotes y envases de yogur. Se puede reciclar más fácil que las botellas de agua mineral (que son de PVC, cloruro de polivinilo) y las que son de PET (tereftalato de polietileno). 

100 años - Junto con el plástico, el unicel (poliestireno expandido) no es un material biodegradable. Está presente en gran parte del embalaje de artículos electrónicos. Y así como se recibe, en la mayoría de los casos, se tira a la basura. Lo máximo que puede hacer la naturaleza con su estructura es dividirla en moléculas mínimas.

De acero y plástico, los encendedores desechables se toman su tiempo para convertirse en otra cosa. El acero, expuesto al aire libre, recién comienza a dañarse y enmohecerse levemente después de 10 años. El plástico, en ese tiempo, ni siquiera pierde el color. 

30 años - La aleación metálica que forma las chapas de botellas puede parecer candidata a una degradación rápida porque tiene poco espesor. Pero no es así. Primero se oxidan y poco a poco su parte de acero va perdiendo resistencia hasta dispersarse.

Los envases tetra-brik el 75 % de su estructura es de celulosa, el 20 de polietileno puro de baja densidad y el 5 por ciento de aluminio. Lo que tarda más en degradarse es el aluminio. La celulosa, si está al aire libre, desaparece en poco más de 1 año.

Es uno de los elementos más polémicos de los residuos domiciliarios. No obstante que la mayoría de los aerosoles, han dejado de incluir el CFC como parte de sus componentes (clorofluorocarbonos: dañan la capa de ozono), su estructura metálica lo hace resistente a la degradación natural. El primer paso es la oxidación. 

10 años - Ese es el tiempo que tarda la naturaleza en transformar una lata de refresco o de cerveza al estado de óxido de hierro. Por lo general, las latas tienen 210 micrones de espesor de aluminio recubierto de barniz y de estaño. A la intemperie, hace falta mucha lluvia y humedad para que el óxido la cubra totalmente.

5 años - Un trozo de chicle masticado se convierte en ese tiempo, por acción del oxígeno, en un material superduro que luego empieza a resquebrajarse hasta desaparecer. El chicle es una mezcla de gomas de resinas naturales, sintéticas, azúcar, aromatizantes y colorantes. Degradado, casi no deja rastros. 


1 a 2 años - Bajo los rayos del sol, una colilla con filtro puede demorar hasta dos años en desaparecer. El filtro es de acetato de celulosa y las bacterias del suelo, acostumbradas a combatir materia orgánica, no pueden atacarla de entrada. Si cae en el agua, la desintegración es más rápida, pero más contaminante.

1 año - El papel, compuesto básicamente por celulosa, no le da mayores problemas a la naturaleza para integrar sus componentes al suelo. Si queda tirado sobre tierra y le toca un invierno lluvioso, no tarda en degradarse. Lo ideal, de todos modos, es reciclarlo para evitar que se sigan talando árboles para su fabricación.

3 a 4 meses - Los boletos de cine, eventos y propaganda impresa, son los objetos que más se arrojan al piso. En ese destino final encuentran rápidamente el camino para desaparecer. La lluvia, el sol y el viento los afectan antes de ser presas de bacterias o de hongos del suelo. Si se encuentran en una lluvia fuerte se disuelve en celulosa y anilinas. 

3 a 4 semanas - Los desechos orgánicos, tardan tan sólo 4 semanas en degradarse, claro esta, siempre y cuando no se mezclen con desechos inorgánicos o sustancias químicas.

19 de marzo de 2012

Casa de botellas de plastico recicladas

Alfredo Santa Cruz ha construido esta casa en Puerto Iguazú, Misiones (Argentina) para promover la responsabilidad ecológica y social. Toda la casa está diseñada con estructuras portátiles. 

Anexo a la casa también ha diseñado un pequeño teatro de botellas para su hija. Desde las paredes y columnas hasta el mobiliario (camas, sofás, mesas, etc) están diseñados con botellas de plástico usadas. El techo es de tetrapack y las puertas y ventanas son cajas de cedés.

Para su construcción se usaron 1200 botellas de plástico, 1300 de leche y vino, 140 cajas de cedés. La cama está construida con 120 botellas y la cama con 200.

12 de marzo de 2012

Transporte ecológico: Bicicletas de madera o plástico reciclado

Transporte ecológico: Bicicletas de madera o plástico reciclado. Las bicicletas acompañan nuestra evolución, ahora más que nunca, porque está comprobado que usarlas puede llegar a salvar el medioambiente.

Los cálculos que han hecho países con alto uso de la bicicleta como Dinamarca, demuestran que si la mitad de la población utilizase este medio de transporte ecológico para los recorridos cortos, podrían neutralizarse las emisiones de Co2.
Si bien se trata de un antiguo medio de transporte, sus diseños y performances se siguen perfeccionando,  y  para hacerlas aún más ecológicasalgunos han usado su imaginación para fabricar estas exóticas bicicletas.

Algunas de ellas ya están siendo bastante usadas en varios países, como las que llevan el cuadro de madera, pero el ingenio ha llegado a extremos, como la construcción de una bicicleta absolutamente de madera, incluyendo su cadena.

Incluso han llegado a diseñar una bicicleta con el cuadro de cartón, pensada para disuadir a los ladrones de bicicletas. Las hay también muy elegantes y artesanales, como la bicicleta cuyo cuadro de nogal es completamente artesanal.

Otra bicis son completamente hechas con plástico reciclado y reciclables, que proporcionan un transporte cómodo, liviano, económico y aún más ecológico que las bicicletas clásicas. Me encanta que en todo el mundo haya cerebros diseñando bicicletasmás verdes que ojalá estén en todos los hogares en el futuro cercano.

6 de marzo de 2012

Nuevos contenedores rojos para pequeños electrodomésticos

A pesar de los esfuerzos realizados tanto por parte de la Administración como de los diferentes Sistemas Integrados de Gestión (SIG), las estadísticas demuestran que una parte muy importante de los pequeños electrodomésticos desechados por los consumidores no está llegando a los Puntos Limpios ni a la red de distribución, lo que supone que todos esos residuos no podrán ser tratados de la forma correcta.

Por eso, para acercar los Puntos Limpios al usuario y facilitarles la entrega de los aparatos desechados, la Fundación Ecotic ha puesto en marcha una campaña para instalar en los parkings y zonas de paso de numerosos centros comerciales una serie de nuevos contenedores, de color rojo, donde será posible depositar los pequeños electrodomésticos. Millones de personas pasan cada año por algún centro comercial, especialmente durante los fines de semana, por lo que instalar allí los contenedores supondrá una gran ventaja para los usuarios, que podrán depositar en ellos las batidoras, afeitadoras, planchas, etc, que desechen, sin tener que molestarse en ir a buscar el Punto Limpio más cercano. En estos contenedores se pueden depositar todo tipo de pequeños electrodomésticos, incluidos monitores de PC.

La Fundación Ecotic realizó, durante el año 2008, una prueba en centros comerciales de cuatro ciudades españolas (Madrid, Barcelona, Bilbao y Sevilla), con el resultado de un incremento en la recogida de esta clase de residuos. Durante la prueba, que se llamó "Suma los RAEES al reciclado", se recogieron 15,903 kg de residuos. Por ello, Ecotic pone ahora en marcha, una campaña conjunta con todos los SIG (excepto luminarias), y extender así la experiencia a todo el territorio nacional.
Especifica la Fundación Ecotic que el objetivo principal de la campaña no es el de recoger más kilos de residuo, sino "dar respuesta a la Administración, a los comercios y facilitar al usuario la entrega de los pequeños equipos para su reciclado". En su fase inicial, está prevista la instalación de 500 contenedores rojos en los parkings de centros comerciales de toda España.

2 de marzo de 2012

Los Puntos Limpios

Los Puntos Limpios son instalaciones fijas o móviles que admiten los residuos urbanos especiales ya sea por ser voluminosos o peligrosos y que son generados por particulares para que puedan ser reciclados o tratados adecuadamente, evitándose así un vertido incontrolado de residuos voluminosos en la vía pública o en el campo. De esta forma se consigue un ahorro energético y de materias primas y se posibilita que se puedan separar los residuos peligrosos generados por los hogares.

Este tipo de espacios son obligatorios en todos los municipios de más de 1.000 habitantes y reciben ayudas del Gobierno autonómico a través del Plan Estratégico de Subvenciones a Corporaciones Locales. La Comunidad dispone de una línea de ayudas para la construcción de Puntos Limpios por las que los municipios pueden financiar hasta el 90 por ciento del coste total de la inversión. 

Para utilizar correctamente los Puntos Limpios, es necesario el aporte por parte de los ciudadanos de los residuos ya seleccionados para depositarlos en los contenedores adecuados. En los puntos limpios fijos se tiene acceso con vehículo privado y en la entrada a la instalación, un operario informa a los usuarios sobre la ubicación de los contenedores y cómo se debe realizar el depósito del residuo en cuestión.

Cada instalación recibe diferentes residuos según el espacio y si son fijos o móviles; algunos de los residuos que se reciben en los Puntos Limpios fijos son muebles, aparatos electrónicos, escombros, ectc, además de contar con otros contenedores específicos para aceite usado, vidrio, P.V.C., otros plásticos, baterías de automóvil, pilas, medicamentos, aerosoles, radiografías, tubos fluorescentes y otros residuos especiales domésticos, previa identificación por el encargado del centro.

Una gran parte de los residuos recogidos y clasificados en los Puntos Limpios son susceptibles de un reciclaje directo y para ello son trasladados a las diferentes instalaciones que se ocuparán de su reciclado. El resto son tratados o eliminados de la forma más adecuada en tanto no existan instalaciones para su reciclaje, utilizando las instalaciones existentes para tratamiento y eliminación de residuos.

23 de febrero de 2012

El reto de reciclar 'oro líquido'

Prolifera la instalación de contenedores para recoger aceite de cocina usado, un residuo altamente contaminante que puede ser transformado en un valioso recurso para una movilidad más sostenible.

Cuando pensamos en reciclaje solemos hacerlo en papel, vidrio y plástico y olvidamos lo que se considera el residuo urbano más contaminante: el aceite de cocina. Una vez usado, cada litro de este ingrediente alimentario básico puede contaminar hasta mil litros de agua. Y eso no es todo. El aceite vertido por el desagüe causa atascos en las tuberías domésticas y también costosas averías en las depuradoras.

Estos problemas y también el valor que tiene el aceite una vez reciclado están empujando iniciativas para eliminar el freno más importante en su recogida: tener que desplazarse a un punto verde o punto limpio para llevarlo. El ciudadano puede tirar su aceite en una botella de plástico cualquiera que tenga cierre hermético, como una botella de agua o de refresco.

El primer beneficio del reciclaje es evitar una contaminación grave y directa. Pero gracias a que su destino es la fabricación de biodiesel, un combustible con entre un 85 y un 90% menos de emisiones de gases de efecto invernadero que el gasoil, las ventajas ambientales de la recogida son aún mayores. El aceite doméstico usado es verdadero "oro líquido", muy demandado por los fabricantes de biocombustible porque, al contrario que el resto del biodiesel, no requiere cultivos específicos para su obtención y no conlleva las emisiones asociadas a la gestión de las plantaciones.

Llegados a este punto, si todo son ventajas, sorprende que el aceite usado sea aún, en la práctica, un residuo poco aprovechado. ¿Cuál es la razón? Los costes logísticos, la recogida no es una actividad lucrativa, aunque su coste para la administración no sea elevado gracias al rendimiento de la venta del aceite.

La solución al problema podría estar en una visión global. La viabilidad depende de "a evolución del mercado del petróleo y también en buena parte está en manos de la ciudadanía, ya que el volumen de aceite conseguido es otro factor clave para la sostenibilidad financiera de la recogida.