3 de febrero de 2018

3 de febrero. Día internacional sin pajita

El día 3 de febrero se celebra el Día Internacional sin Pajita. Su objetivo es sensibilizar al público sobre el problema de la contaminación plástica de este pequeño pero destructor invento.
 
De los ocho millones de toneladas de basura plástica que se tiran todos los años en los océanos, la pajita de plástico sólo supone un 4 por ciento del total.
 
Si nos aferramos a las estadísticas, las pajitas equivalen a una pequeña fracción de plástico marino, pero en cambio, su pequeño tamaño las convierte en uno de los contaminadores más destructores para la fauna marina.
 
Su acumulación en las riberas de los ríos, playas y zonas costeras hace que muchos animales las confundan con comida y al ser ingeridas perforan el estómago de numerosos animales marinos, y taponan sus vías respiratorias.
 
Para muestra, el degarrador vídeo de YouTube que se hizo viral en 2015, donde unos científicos sacan una pajilla incrustada en la nariz de una tortuga marina.
 
 

 
A partir de este vídeo con más de 17 millones de visualizaciones, se ha publicado un documental “Straw” (Pajita), con la participación del actor Tim Robbins, que está recibiendo varios premios en todo el mundo.
 
La pajita para beber ha existido desde hace miles de años, según los arqueólogos, sumerios y babilonios empleaban pajitas, no por moda o capricho, sino para degustar su densa cerveza sin tragarse la espuma. 
 
El problema ambiental se inició en los años 60, cuando se popularizó el uso del plástico de usar y tirar. Hoy las pajitas se utilizan a millones a diario en todo el mundo; y cómo no, también se descartan a millones.

¿Sabías qué? 

28 de enero de 2018

28 de enero - Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO2

El día 28 de Enero se celebra el Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO2, o también llamado Día Mundial de la Acción frente al Calentamiento Terrestre.
 
Este día fue designado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el día clave del año para tomar decisiones en pro del cuidado de nuestro planeta, con el objetivo de crear conciencia y sensibilizar a los habitantes de nuestro planeta sobre el cambio climático y los impactos ambientales que esta ocasiona. También busca impulsar el desarrollo y aplicación de políticas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, tales como inversiones en desarrollo de fuentes de energía renovables, cambio a combustibles más limpios, mejoras en la eficiencia de los procesos de combustión y modificar las tendencias de consumo a través de la educación ambiental.
 
Principalmente, el Cambio Climático se ha producido por:
 
– El excesivo aumento de gases de efecto invernadero por quema de combustibles fósiles (carbón y petróleo principalmente).
 
– La producción agropecuaria y el cambio de uso del suelo, en especial la deforestación.
 
– La industrialización y actuales patrones de consumo.
 
– La gestión de residuos sólidos y líquidos en los países desarrollados produce altos niveles de gases de efecto invernadero debido al consumo de energías relacionadas con los patrones de consumo y la gran producción industrial.
 
El cambio climático es  un problema global que afecta a todo el planeta, la preocupación es de todos los países, es así que se firma el Protocolo de Kyoto, un convenio internacional que intenta limitar globalmente las emisiones de gases de efecto invernadero y recientemente sustituido por el Acuerdo de París celebrado en 2015.
 
El dióxido de carbono (CO2) es uno de los gases de efecto invernadero (GEI) más conocidos por su impacto en el cambio climático, aunque hay bastantes más. Todos ellos, cuando llegan a la atmósfera, retienen parte del calor que el sol nos envía, al igual que en un invernadero. Sin ellos, nuestro planeta sería un bloque de hielo. Ahora bien, cuando la cantidad de estos gases aumenta y se altera el equilibrio, el clima cambia y se comporta de manera distinta.
 
El aumento del contenido de dióxido de carbono que se está experimentando actualmente es el componente principal del cambio climático global, por lo que debemos de dejar de lanzar CO2 a la atmósfera, así como los otros gases de efecto invernadero  (metano, óxidos de nitrógeno, ozono, clorofluorocarbonos) o el calentamiento de la tierra será irreversible.
 
Cómo reducir las emisiones de CO2
 

21 de enero de 2018

2018: El Año Internacional de los Arrecifes de Coral

El 18 de enero de  2018 — El Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) lanzó oficialmente el Año Internacional de los Arrecifes de Coral esta semana en Fiji. Durante la ceremonia el Primer Ministro de ese país anunció que nominó grandes porciones de sus arrecifes coralinos como sitios Ramsar, para protegerlos de amenazas como el cambio climático, los desechos químicos y las aguas residuales.
Un sitio Ramsar es designado bajo una Convención que sirve de marco para acciones nacionales y de cooperación internacional para conservar y hacer un uso racional de los cuerpos de agua.

En la inauguración el PNUMA también presentó una nueva alianza con Fondo Mundial para la Naturaleza (
WWF) de respuesta urgente para combatir el daño de los corales.

"Este es un año decisivo para los arrecifes de coral del mundo", dijo Erik Solheim, jefe del PNUMA. "Tenemos una ventana corta en la que podemos actuar, y las Naciones Unidas, WWF y países como Fiji están haciendo un llamamiento al mundo para que tome las medidas que solucionarán el problema este año" agregó.
 
El PNUMA además anunció el lanzamiento de un análisis detallado del estado de los arrecifes de coral del Pacífico. El informe que será publicado próximamente, está basado en datos de 128 islas, cubre 19 países o territorios y cuya investigación incluyó más de 20,000 encuestas, muestra que los arrecifes del Pacífico están generalmente en mejor forma que muchos otros en todo el mundo, pero la estructura y los tipos de corales en esta región están cambiando. Estos cambios afectan los servicios ecosistémicos proporcionados por los arrecifes, especialmente su productividad pesquera.
 
En las últimas tres décadas, la mitad de los corales del planeta ha muerto debido al aumento de la temperatura del agua y la acidificación de los océanos.

Otras amenazas para los arrecifes de coral son la contaminación con nutrientes, sedimentos y plásticos y la sobrepesca.
Fuente: ONU

26 de diciembre de 2017

Comedores de basura flotantes en Baltimore

Conocido popularmente como Sr. Trash Wheel, esta máquina solar flotante limpia la basura del Inner Harbor de Baltimore. Tan linda como eficaz, el Sr. Trash Wheel tiene forma de caracol y la capacidad para recoger bolsas de plástico, envases de espuma de poliestireno, colillas de cigarrillos y cualquier otro desecho que se le acerque.
 
 
 
 
 
 
 
 



En sólo 18 meses de trabajo, el Sr. Trash Wheel ha eliminado 350 toneladas de basura del puerto. Casi 200.000 botellas, 173.000 bolsas y 6,7 millones de cigarrillos, además de otra basura más difícil de contabilizar.
 
El primer prototipo fue creado por el ingeniero John Kellett, con la intención de encontrar una solución a la contaminación del agua después de ver la basura flotando en el Inner Harbor. Después de un pequeño ensayo y error, y un prometedor pero insuficiente primer prototipo, Kellett obtuvo el apoyo de la Asociación del agua de Baltimore, una ONG que apoya la legislación ambiental y tiene como objetivo hacer la zona un destino verde, seguro y agradable para las personas y los animales. Ese fue el impulso definitivo para su proyecto. Actualmente hay dos máquinas funcionando.














Utiliza paneles solares y la corriente del río para mover una noria, que activa una cinta transportadora. La basura, que se consigue gracias a las barreras flotantes de contención, se enreda y se levanta girando las horquillas antes de subir a la cinta transportadora. La cinta transportadora lleva la basura y otros desechos por la correa, hasta depositarlos en un contenedor de basura. Una vez que el contenedor de basura está lleno, es remolcado a una estación de tránsito, y el Sr. Trash Wheel sigue comiendo basura.
 
Esta foto no deja lugar a las dudas en cuanto a su efectividad, el antes y después del puerto de Baltimore:

 
Aquí puedes verlo en acción:
 

12 de diciembre de 2017

Vertedero invisible

Cada año se vierten entre 7 y 23 millones de toneladas de basura a los mares y océanos. Tres cuartas partes de esa basura marina se arroja durante los meses de verano.
 
Los mares y océanos se han convertido en la alfombra del planeta bajo la cual se han barrido durante años los desperdicios escondiéndolos así de las miradas críticas. Las corrientes marinas y las grandes extensiones de agua han diluido la concentración de las basuras arrojadas al mar. Sin embargo, las corrientes oceánicas crean un efecto circular, como el de un desagüe, que ha ido concentrando durante años esa basura flotante creando vertederos en alta mar, alejados de los ojos desde la costa pero no por ello con efectos menos devastadores.
 
 
Un reciente estudio internacional que ha sido coordinado por la Universidad de Cádiz, revela que las corrientes marinas actúan igual que una gran cinta transportadora que acaba llevando estas cantidades ingentes de basura hasta Groenlandia.
 
El estudio internacional ha sido el fruto de la colaboración entre dos programas de investigación marina global –Tara OceansExpéditions 2009–2014 (Francia) y Expedición Malaspina 2010 (España)– y la investigación ha estado dirigida por el profesor Andrés Cózar, del departamento de Biología de la Universidad de Cádiz, con la participación de 12 instituciones de ocho países.
 
Este nuevo estudio muestra cómo los mares de Groenlandia y Barents (al este de Groenlandia y norte de Escandinavia) están acumulando grandes cantidades de residuos plásticos que son transportados hasta allí desde el Atlántico. El equipo que encabeza el profesor Cózar ya demostró que cada uno de los cinco giros oceánicos subtropicales actúan como grandes zonas de convergencia de residuos plásticos flotantes; y en otro estudio reciente demostraron también que mares semicerrados con alta población, como sucede en el Mediterráneo, son áreas de acumulación de plástico.
 
Los buques suelen evitar en sus trayectos una zona del Océano Pacífico donde hay poco viento y mucha presión atmosférica, situada a unas 500 millas de la Costa de California en torno a la isla de Hawai. Pero en 1997, durante un crucero de Los Ángeles a Hawái, el oceanógrafo norteamericano Charles Moore cruzó este vórtice poco transitado y descubrió con estupor una inmensa isla flotante de detritus. La bautizó como la sopa de plástico y ya se ha calculado cuánta basura marina contiene: 100 millones de toneladas de residuos y sobre todo, lo más espectacular, cuanto mide: 1.760.000 kilómetros cuadrados, lo que supone tres veces la superficie de la península ibérica. Fue la primera en detectarse pero no ha sido la única. El Océano Atlántico también tiene su inmensa isla de basura marina; se encuentra equidistante de Europa y América en el Atlántico norte, mide 700.000 kilómetros cuadrados (el equivalente a cuatro veces la superficie de Uruguay).
 
«Tradicionalmente el mar ha sido considerado como un gran medio de dilución, donde el enorme volumen de sus aguas actuaba como un gran saco que asimilaba todo lo que recibía, sin que se percibiese un efecto negativo en la calidad de sus aguas o afecciones en su flora y fauna», explica el biólogo Óscar Esparza, responsable del programa marino de la organización ecologista WWF.

1 de diciembre de 2017

Descubren un hongo capaz de eliminar el plástico en el mar

Un grupo de investigadores de la Universidad portuguesa de Aveiro ha descubierto que el hongo denominado 'Zalerion maritimum' es capaz de degradar los plásticos que se acumulan en el mar, convertidos en las últimas décadas en una de las grandes amenazas medioambientales.
Según explicó a Efe la coordinadora de la investigación, Teresa Rocha Santos, "se trata de un hongo que habita en algunos mares y océanos, como el Atlántico", tanto en las costas de Portugal como en las de España, además de en algunos territorios, como Australia.
 
Lo que el grupo de investigadores ha comprobado es que dicho hongo es capaz de acabar con los plásticos en un corto período de tiempo. Se trataría, por tanto, de "la primera solución ecológica jamás descubierta para combatir los plásticos de los océanos", según un comunicado emitido por la universidad.
 
Para comprobar la eficacia, el 'Zalerion maritimum' fue aislado en un laboratorio donde se creó un medio similar al del mar, contaminado con plásticos. En siete días, el hongo consiguió reducir el 77 % de los plásticos que se habían introducido en el ensayo. Los investigadores que trabajan en el proyecto aseguraron que éste es el primer paso para la resolución del problema de la contaminación marítima que generan los plásticos.
 
En la actualidad, los expertos envueltos en el estudio están analizando las enzimas del hongo porque, en teoría, son las causantes de la degradación de los plásticos. El siguiente paso sería el del cultivo en masa del 'Zalerion maritimum', con el fin de que se pueda usar de forma controlada en aquellas zonas contaminadas por los plásticos.
 
Sin embargo, "habría que definir bien cuáles serían las aplicaciones que tendría el hongo, si se cultiva en masa, para no generar un posible problema", argumentó Rocha Santos. Según la Universidad de Aveiro, la producción anual de plástico en el planeta supera los 300 millones de toneladas y "el reciclaje falló, ya que no se dio una solución a la eliminación de los residuos de plástico, que constantemente se acumulan en el medioambiente".
 
El 'Zalerion maritimum', de aspecto esponjoso y blanquecino, supondría "un proceso barato y amigo del medioambiente" para eliminar los plásticos del mar. Además, "el uso de este hongo evitaría la introducción de tecnologías sofisticadas en el mar", ya que es capaz de sobrevivir en el mar a temperaturas que oscilen entre los 16 y los 25 grados centígrados, según Rocha Santos.
 
En los últimos años, numerosos investigadores se han involucrado en la búsqueda de soluciones a la contaminación de plásticos en el mar, ya que se calcula que cada año se acumulan en los océanos 8 millones de toneladas de plásticos. Incluso, se prevé que, de no variar la tendencia, en 2050 habría más cantidad de plásticos que de peces.