
Los contenedores de vidrio situados en las calles sirven para recoger únicamente los envases de vidrio (tarros, frascos y botellas) que todos consumimos. Hay otros materiales, como pueden ser la cerámica u otros tipos de vidrio (vasos, cristales de ventanas, etc.), que al tener una composición distinta a la del vidrio de los envases, deben ser depositados en los puntos limpios de los pueblos y ciudades.
De esta forma, y sin esfuerzo, contribuimos a preservar el medio ambiente para las generaciones futuras. Acercándose cada día más a los objetivos medioambientales del protocolo de Kyoto, el reciclado de vidrio aporta numerosos beneficios ambientales:
• Gracias al reciclado de casi 3 botellas de vidrio, conseguimos la energía necesaria para hacer funcionar un lavavajillas con capacidad para lavar la vajilla de 12 comensales.
• Con el reciclado de 3 botellas de vidrio podríamos lavar toda la ropa de una familia de 4 miembros durante un día entero.
• Gracias al ahorro de la energía que se consigue con el reciclado de 4 botellas de vidrio, lograríamos que un frigorífico funcionara un día completo.
En 2010, España ha aumentado su tasa de contenerización situándose en un contenedor por cada 274 habitantes, mejorando ampliamente la tasa europea de un contenedor por cada 500 habitantes.

La cadena de reciclaje
Para que se reciclen todos los
envases de vidrio puestos en el mercado, debe completarse un circuito
compuesto de siete etapas: ‘La cadena del reciclado del vidrio’. El
consumidor responsable es la pieza clave en la cadena del reciclado de
vidrio. Sin su colaboración, separando en origen y depositando los
residuos de envases de vidrio en los contenedores correspondientes
(iglúes), no se podría completarse esta cadena. Cuando los residuos de
envases son recogidos, se transportan a la planta de tratamiento y
acaban reciclándose al 100%: Todo el vidrio es aprovechable, sin perder
ninguna de sus cualidades.
El tratamiento de los residuos de
envases de vidrio es un proceso mecánico, en el que no intervienen
productos peligrosos. En la planta de tratamiento, los
residuos se limpian de todo aquello que haya podido ser introducido en
el iglú y que no sea propiamente vidrio.



Ecovidrio es una asociación sin ánimo de lucro encargada de la gestión del reciclado de los residuos de envases de vidrio depositados en los contenedores de toda España. Creada al amparo de la Ley de Envases, la asociación tiene como objetivo principal permitir que las empresas envasadoras cumplan la normativa medioambiental, mediante el reciclado de los residuos de envases de vidrio. Además, en su gestión diaria, busca el concierto y la colaboración de todos los agentes económicos y sociales.
Ecovidrio tiene como objetivo principal la colaboración con los diferentes agentes en el cumplimiento de la normativa medioambiental, reciclando los residuos de envases de vidrio:

• Administraciones Públicas: asegurándoles una correcta gestión y reciclado de los residuos de envases de vidrio generados en sus municipios.
• Ciudadanos: facilitándoles la infraestructura –contenedores- y la información necesaria para incentivar el reciclado.
Como
asociación sin ánimo de lucro, Ecovidrio, que se financia a través de
las aportaciones de las empresas envasadoras y la venta del residuo de
vidrio, no reparte beneficios, sino que destina todos sus ingresos a la
recogida selectiva de residuos de envases de vidrio y a colaborar
activamente en la puesta en marcha de campañas de información y
sensibilización ciudadana.
• Ciudadanos: facilitándoles la infraestructura –contenedores- y la información necesaria para incentivar el reciclado.

No hay límites al reciclado de vidrio.
Se podría reciclar vidrio indefinidamente, sin necesidad de extraer
nuevas materias primas
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