Un proyecto que ya trabaja para atenuar los efectos negativos en el Parque de Cabo de Gata y Sierra Nevada.
Almería posee varios ecosistemas que son claves en la regulación de la temperatura de su entorno. Cabo de Gata y Sierra Nevada están siendo negativamente afectados por el cambio climático y se espera que este aspecto aumente considerablemente en el futuro. De ahí que la Unión Europea, a través de su Comisión, se haya fijado en ellos para desarrollar una serie de proyectos que tienen como objetivo reducir el impacto. Pero la diferencia de esta iniciativa con la mayoría surgidas hasta el momento es que ya se está actuando sobre el campo para tratar de revertir la situación. En Cabo de Gata, por ejemplo, se están haciendo siembras de plantas autóctonas o tomando muestras del suelo para analizar su capacidad de absorción.


Cabo de Gata es, tal y como especifican los Amigos del Parque Natural, un escenario vital al dar cabida a las mejores muestras de ecosistemas áridos europeos, los azufaifares, unas plantas que, casi desconocidas, guardan una gran importancia en la lucha contra el cambio climático. Gracias al gran dosel vegetal que generan son muy activos en la mitigación del cambio climático en zonas áridas a través de la fijación del carbono en sus hojas. Además, ofrecen hábitat para numerosas especies animales, siendo de particular importancia los insectos que albergan y que pueden ser beneficiosos para la agricultura. De la misma forma, contribuyen al control de la desertificación al permitir el desarrollo de la vida bajo condiciones ambientales muy rigurosas y a las avenidas en ramblas. Además, los azufaifas regulan el ciclo ya que participan de las transferencias de agua desde el suelo hasta la atmósfera mediante la evaporación de agua a través de sus hojas.
