El tabaco no sólo perjudica seriamente la salud, sino que además es uno de los peores enemigos del medio ambiente. Desde su cultivo, producción, uso y hasta su desecho es contaminante como ningún otro producto de consumo masivo.

Pero no es la plantación lo único que contribuye a la tala. No hay que olvidar que para elaborar cigarrillos hace falta papel. No hay que pensar mucho para adivinar de dónde se obtiene…

Ya tenemos, además de una selva talada, un suelo degradado y cigarros listos para fumar.
Pero eso no es todo… ¿cuánto puede contribuir un cigarro a la contaminación del aire? En general, los fumadores se escudan en que los efectos del tráfico. Lo que no saben es las emisiones de los cigarrillos superan a las de algunos motores, concretamente los alimentados de biodiesel.

Tras los aplastantes datos anteriores, hay que reconocer que aunque contamina el aire en menor medida que el transporte y la industria, podemos sumar al tabaco parte de la culpa por la polución.
Aunque el precio del tabaco invite a fumarse hasta las colillas, los cigarros mal apagados son una de las principales causas de incendios forestales en el mundo. Así que agregamos “fuego” a la lista de problemas ambientales derivados de este vicio.

Cada año se tiran unos 4,5 billones de colillas en el mundo, fabricados con materiales no biodegradables. La colilla puede conservar restos de sustancias tóxicas, como el alquitrán o la nicotina. Esos residuos pueden llegar a ríos y lagos, y no es tan difícil que esto ocurra ya fumadores hay en todas partes.
En España, casi el 30% de la población fuma. Así que resumiendo, con cada cigarrillo hemos contribuido a la deforestación, a la degradación del suelo, a la contaminación atmosférica, a la generación de residuos y a provocar un posible incendio en un descuido. ¿Cuál es el resultado de multiplicar ? Fuente: Ambientum
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